Prueba MITT 775R: la deportiva que desafía el mercado con componentes 'top' y un precio de derribo
Nos ponemos a los mandos de la nueva MITT 775R, una apuesta ambiciosa que busca equilibrar prestaciones de primer nivel con un coste de adquisición realmente competitivo. Con una estética agresiva y una parte ciclo firmada por nombres de prestigio, analizamos a fondo si esta deportiva de 82 CV es la compra inteligente del segmento.
La firma española MITT ha decidido dar un golpe sobre la mesa en el competido segmento de las motos deportivas de media cilindrada. Su última creación, la MITT 775R, llega a los concesionarios con un argumento de ventas difícil de ignorar: un precio de partida de 6.995 euros. En un mercado donde los costes no dejan de subir, posicionar una moto de estas características por debajo de la barrera de los 7.000 euros la sitúa, automáticamente, bajo el radar de cualquier aficionado que busque rendimiento sin comprometer excesivamente el bolsillo.

Prueba MITT 775R
Un diseño que entra por los ojos: el detalle del monobrazo
Lo primero que destaca de la MITT 775R es su imponente presencia física. No hay «medias tintas» en su estética; las líneas son afiladas, modernas y siguen fielmente los cánones del diseño deportivo actual. Sin embargo, el elemento que realmente eleva su estatus es el basculante monobrazo.
Este componente, normalmente reservado para monturas de gamas mucho más altas y presupuestos exclusivos, no solo mejora la limpieza visual de la zaga, sino que incrementa notablemente la percepción de calidad constructiva. Se completa el apartado visual con un sistema de iluminación Full LED de diseño rasgado y una carrocería muy trabajada que, en directo, ofrece una sensación de moto «grande» y bien rematada.

Prueba MITT 775R
Parte ciclo de altura: Suter, Brembo y KYB
Bajo el carenado, la MITT 775R esconde una base técnica que sorprende por la jerarquía de sus proveedores. El chasis ha contado con la colaboración de Suter Racing en su desarrollo, un nombre estrechamente ligado a la alta competición que garantiza un enfoque dinámico riguroso. Para asegurar que ese bastidor rinda como debe, la marca ha recurrido a una selección de componentes de referencia en la industria.
En el apartado de suspensiones, MITT no ha escatimado y nos encontramos un conjunto firmado por KYB. Tanto la horquilla invertida como el monoamortiguador son ajustables, lo que permite al usuario buscar ese «set-up» ideal, ya sea para un uso más confortable en desplazamientos diarios o para ganar firmeza en tramos de curvas.
La frenada es, sin duda, uno de los puntos donde la 775R brilla con luz propia. Monta un doble disco delantero de 320 mm mordido por pinzas Brembo de anclaje radial, un equipo que ofrece un tacto y una potencia de deceleración sobresalientes para su categoría. Todo ello queda supervisado por un ABS Dual de Bosch, que aporta la tranquilidad necesaria ante cualquier imprevisto en el asfalto. Además, el contacto con el suelo está garantizado por los neumáticos Michelin Power 5, una goma de corte deportivo que destaca por su rapidez de calentamiento y un agarre lateral envidiable.

Prueba MITT 775R
Motor bicilíndrico: potencia aprovechable para el mundo real
El corazón de esta deportiva es un motor bicilíndrico en línea que rinde 59 kW (82 CV) a 8.000 rpm, acompañado de un par máximo de 72 Nm a 6.900 rpm. Más allá de la frialdad de las cifras, lo más destacable en nuestra prueba ha sido su entrega. No busca ser una moto radical que obligue a ir siempre en la zona roja para encontrar empuje; al contrario, ofrece una curva de potencia muy progresiva y unos medios muy llenos.
Esta configuración la convierte en una deportiva lógica. Es una moto pensada para disfrutar de las carreteras de montaña con fluidez, sin la exigencia física de una superbike, pero con la suficiente garra para satisfacer a los pilotos más experimentados que buscan una entrega de potencia utilizable en todo momento.

Prueba MITT 775R
Sensaciones en marcha: equilibrio y aplomo
Una vez en movimiento, la MITT 775R destaca por su aplomo. El tren delantero transmite mucha información y confianza desde los primeros metros. Aunque no es la moto más ligera de su segmento, ese peso se traduce en una pisada firme y una estabilidad notable, especialmente en curvas rápidas donde la moto mantiene la trayectoria con precisión. La entrada en curva es progresiva y predecible, algo que agradecerán quienes estén escalando en cilindrada.
En cuanto a la vida a bordo, la ergonomía es deportiva pero no extrema. Los semimanillares obligan a cargar peso sobre las muñecas, como es propio de su ADN, pero la posición de las estriberas y el mullido del asiento permiten cubrir rutas de fin de semana sin que la fatiga aparezca de forma prematura. La protección aerodinámica de su cúpula cumple correctamente, desviando el flujo de aire de forma eficaz a velocidades legales.
En el ámbito urbano, si bien no es su hábitat natural debido a un radio de giro algo limitado, la suavidad de su embrague y la respuesta dócil del motor en bajas vueltas permiten que sea una opción válida para aquellos que necesiten usarla como transporte diario, asumiendo los compromisos lógicos de una montura de este estilo.

Prueba MITT 775R
Tecnología y conectividad al servicio del piloto
El equipamiento tecnológico es otro de los pilares que justifican su competitividad. La instrumentación se confía a una pantalla TFT de 5 pulgadas con conectividad para smartphone, que muestra la información de forma clara y moderna.
Pero donde realmente marca distancias es en los detalles de confort y seguridad incluidos de serie:
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Sistema Keyless: Permite arrancar y bloquear la moto sin necesidad de sacar la llave del bolsillo.
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Piñas retroiluminadas: Un detalle de calidad que facilita la operatividad de los mandos durante la noche.
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Monitorización TPMS: Control de la presión de los neumáticos en tiempo real desde el cuadro de mandos.
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Toma USB: Ideal para mantener cargados nuestros dispositivos durante las rutas largas.

Prueba MITT 775R – Anca Francovschi
Conclusión: ¿La mejor relación calidad-precio?
La MITT 775R es una propuesta honesta y muy bien ejecutada. Ha sabido invertir el presupuesto en lo que el motorista realmente valora: frenos de prestigio, suspensiones regulables de calidad, neumáticos de primer nivel y una estética que no deja indiferente a nadie.
No pretende batir récords en circuito, sino ofrecer una experiencia deportiva emocionante, accesible y utilizable para el mundo real. Con un precio de 6.995 euros y un nivel de equipamiento difícil de batir, la 775R se postula como una de las opciones más equilibradas y recomendables para quienes buscan estrenar una deportiva media con componentes «premium» sin pagar el sobrecoste de las marcas más tradicionales.
Probadora: Anca Francovschi
Opinión MITT 775R
- Relación calidad precio
- Motor y entrega de potencia
- Diseño
- Equipamiento



